El Movimiento de Cultura Espírita CIMA fue constituido el 20 de mayo de 1958 en la ciudad de Maracay, estado Aragua, República de Venezuela, por decisión y disposición de un grupo de estudiosos y activos espiritistas, liderizado por el reconocido escritor y expositor DAVID GROSSVATER (1911 - 1974). A partir de su fundación el Movimiento de Cultura Espírita CIMA se ha expandido en Venezuela y otros países con la formación y afiliación de diversos grupos espíritas. Su sede central está en la ciudad de Caracas. El Movimiento de Cultura Espírita CIMA pertenece a la Confederación Espírita Panamericana (C.E.P.A ) en calidad de institución afiliada. La Confederación Espírita Panamericana C.E.P.A., fundada en Buenos Aires, Argentina, el 13 de octubre de 1946, es un organismo autónomo de carácter federativo, que comprende y representa al movimiento espiritista organizado existente en el Continente Americano. Sus objetivos son: Difundir el Espiritismo por todos los pueblos americanos, tendiendo expandir la idea de fraternidad y superación de los hombres y de los pueblos, velando constantemente por la pureza de la doctrina. Propender a la revisión periódica de la doctrina para adaptar sus postulados científicos, filosóficos y morales a las exigencias del momento, y definir su posición con respecto a las distintas corrientes del pensamiento moderno, de conformidad con su carácter fundamentalmente evolucionista. Propiciar un entendimiento entre todas las organizaciones espiritistas del Continente, instituciones anexas y publicaciones en general del mismo carácter, velando por la buena marcha y armonía de las mismas, procurando unidad de miras y propósitos, y tratando de que se encuadren en los postulados esenciales de la doctrina. Organizar certámenes filosóficos, científicos y literarios, actos culturales y artísticos y todo otro acto que tienda a realizar íntegramente los propósitos de divulgación del pensamiento espiritista. Adherirse a todo acto de carácter continental que lleven a cabo los países e instituciones americanos que tengan por objeto el desarrollo y extensión del conocimiento científico sobre los aspectos psíquicos y espirituales de la personalidad humana, que procuren el acercamiento entre los pueblos, la dignificación del hombre y la elevación moral de los seres coincidentes con los lineamientos del pensamiento espírita.

Medio siglo de vida institucional

La fundación del Centro de Investigaciones Metapsíquicas y Afines, denominación inicial del Movimiento de Cultura Espirita CIMA, ocurrió el 20 de mayo de 1958, en la ciudad de Maracay, capital del estado Aragua, región central de Venezuela. Un puñado de estudiosos del Espiritismo estamparon su firma en el acta que dejaba constancia del surgimiento de un nuevo grupo de estudios y divulgación de la doctrina kardecista. Entre aquellos pioneros se contaron David Grossvater, Manuel Massó, José Heriberto Blanco, Pedro Martínez Ibarra, Jesús María Blanco, Pedro Stagno, Blanca de Grossvater, José Zubero, Luis Rivero, Olga de Rivero, Jorge Pacheco, entre los más activos y entusiastas. Cual onda expansiva se propagó el CIMA, con sus libros, revistas y conferencias y se crearon grupos afiliados en diversas ciudades venezolanas y de otros países del continente, atraídos por la imagen fresca y dinámica, libre y abierta, que exhibía la naciente institución. Con el paso del tiempo, se fueron presentando las circunstancias apropiadas para examinar con serena objetividad lo que se estaba haciendo y definir los rumbos del Movimiento. Estos análisis implicaron reacomodos, sedimentación de ideas y decantación en las filas de adeptos, hasta el momento actual cuando se pueden apreciar las transformaciones que se han producido. Fiel a los valores originales que impulsaron su creación, el CIMA se orienta por los postulados espiritas establecidos por Allan Kardec, a la vez que impulsa decididamente la renovación y actualización de la Doctrina Espirita en el marco de una visión laica, humanista, librepensadora y progresista, capaz de responder a los grandes desafíos de la ciencia, la filosofía y la cultura contemporánea. Son cincuenta años de noble y fecunda labor, esparciendo ideales por el mundo, despertando conciencias, atendiendo al ser humano en su búsqueda de más sólidas convicciones acerca de la vida y la existencia, sensibilizando corazones, abriendo caminos, en procura de un mundo mejor, más libre, justo, solidario y fraterno.

LA RELACIÓN CIMA-CEPA

En 1960 se fundó en Maracaibo, estado Zulia, la Federación Espirita Venezolana (FEV), la cual de inmediato se constituyó en la entidad representativa del movimiento espirita nacional ante la Confederación Espirita Panamericana (CEPA). El CIMA se contó entre las instituciones que respaldaron con mayor entusiasmo la feliz iniciativa de dar origen a una organización espirita de ámbito federativo en Venezuela, y por ello se hizo presente por medio de nutridas delegaciones en todas las reuniones y asambleas realizadas por la FEV en diversas ciudades del país. La relación con la CEPA se fue intensificando con los años hasta que en 1984 el CIMA ingresó formalmente a la Confederación; primero, como entidad adherida, y posteriormente en condición de afiliada. Desde aquella fecha, el CIMA ha estado presente en los Congresos Panamericanos, Conferencias Regionales y otros eventos que se han realizado a lo largo y ancho del continente americano. Inclusive, le correspondió al CIMA organizar en 1990 el XV Congreso Espirita Panamericano que tuvo lugar en la ciudad de Caracas, y la XIII Conferencia Regional Espirita Panamericana celebrada en Maracay en 1998. Entre 1993 y 2000, el domicilio de la CEPA se radicó en Venezuela, una vez que fue elegido un integrante del CIMA para presidir la Confederación durante dos períodos consecutivos. El lazo que vincula al CIMA con la CEPA se ha visto fortalecido con el transcurso del tiempo por cuanto existe una plena concordancia con respecto a la comprensión e interpretación de los Principios cardinales de la Doctrina Espirita, así también con los objetivos y estrategias para alcanzarlos respecto de la organización y expansión del movimiento espirita panamericano y mundial. El CIMA suscribe junto con la CEPA una visión laica, humanista, librepensadora y progresista de la doctrina elaborada por Allan Kardec y los elevados espíritus que le asistieron. Además de su estrecha vinculación con la CEPA, el Movimiento CIMA sostiene fraternales relaciones con todas las sociedades y federaciones espiritas que en América y el mundo se dedican al estudio y difusión del Espiritismo, desde diversas perspectivas o tendencias, siempre y cuando se ajusten a los parámetros éticos establecidos por Allan Kardec relativos a la completa inexistencia de cualquier propósito de lucro o de ceremoniales de naturaleza supersticiosa o de todo aquello que promueva o estimule la charlatanería.

ACTIVIDADES ESPÍRITAS

Atendiendo a las pautas trazadas por el modelo kardecista, los Centros afiliados al Movimiento CIMA han cumplido de manera regular y sistemática con todas aquellas actividades externas e internas que atienden a su naturaleza y elevada misión cultural, moral y espiritual. Entre tales actividades resaltan: Divulgación permanente del pensamiento espirita mediante conferencias públicas, libros y folletos, artículos de prensa, programas de radio y televisión, páginas en Internet. Participación en eventos espiritas nacionales e internacionales. Estudio de la Doctrina Espirita siguiendo los programas establecidos en Cursos sistematizados de formación, adaptados a diversos niveles de conocimiento y comprensión. Práctica de la mediumnidad conforme a los más elevados criterios científicos, racionales y morales, y por medio de ella, orientación y ayuda a las personas que lo requieren. Asistencia social a los necesitados.

LIBROS ESPÍRITAS

Desde el momento inicial, los fundadores del CIMA tuvieron una clara noción del valor del libro espirita como una de las herramientas más eficaces con que se cuenta para dar a conocer los fundamentos doctrinarios del Espiritismo en sus aspectos filosóficos, sociales, científicos y morales, y por tal motivo impulsaron una intensa campaña de distribución de libros espiritas adquiridos a las principales empresas internacionales, a la vez que comenzaban a editarlos por cuenta propia, como aconteció con las obras escritas y traducidas por David Grossvater. Atendiendo al crecimiento de la institución y a la demanda de libros espiritas en los países de lengua española, el CIMA creó en 1995 la Editora "León Denis" con la finalidad de publicar obras de autores clásicos y contemporáneos, poniendo el mayor esmero en la corrección de las traducciones, en la revisión de los textos y en la calidad gráfica.

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